10 de enero de 2010
“Dora tuvo una gran importancia para el Opus Dei, por su fidelidad y por su trabajo perfectamente acabado, adornado con su humildad de hacer y desaparecer. Fue discípula de la escuela de la Virgen, según el espíritu de San Josemaría. Por eso ha sido tan eficaz hasta el final de su vida. No quiso ninguna gloria, ninguna consideración y entregó el cien por cien, toda su vida.
Fue una mujer de fe. Era la primera Numeraria Auxiliar, y se fió de lo que Dios le pedía a través de San Josemaría. Vivía la esperanza, que le llevaba a saber que el Opus Dei se dilataría y llegaría a ser lo que hoy contemplamos. Y todo eso, por su amor a Dios, tan grande que le impedía estar pendiente de ella misma: giraba en torno al Señor y a las demás. Tenemos una gran intercesora, a quien debemos mucho agradecimiento. Aprendió de nuestro Fundador que lo más importante es servir, servir y servir, al Señor y a las almas.”



